Las fotos que habían desaparecido están AQUÍ
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HAY QUE EMPEZAR A RENOVAR ESTO
A VER A VER ……
IDEAS…..
ADIVINA, ADIVINANZA:
Su nombre es de cinco letras
y el de su mujer, de tres;
los que frecuentan Pajares
saben, de sobra, quién es.
________________
OTRA:
No la obsequies con bombones,
regálale pepinillos;
hay que buscarla por Cuenca
si decide hacer novillos.
Mientras Maripaz se anima
a continuar su relato,
he ojeado vuestra web
y me he pasado un buen rato.
Yo no conozco Pajares
así, en vivo y en directo,
pero por lo que oigo y veo
sus gentes tienen talento.
Un saludo a Roble Gordo
desde mi pueblo, Aranjuez,
en este mes de febrero.
Firmado: Pedro Miguel.
UNA CASUALIDAD
por PAZ CABALLERO
Os habreis preguntado, alguna vez, qué pinto yo en este pueblo. Pues bien, la casualidad y mi imposibilidad de estar callada tuvieron la culpa.
Soy de Madrid, también por casualidad. O lo que es lo mismo, por culpa de Ogino.
Tengo cuatro hermanos mayores que yo, que son de un pueblo de Segovia, al cual destinaron a mi padre de maestro. Allí se casó con mi madre y nacieron ellos. Se trasladan a Madrid para que puedan estudiar y …..nací yo. Sin pueblo. Hija de Madrid y de Ogino a partes iguales que de mi padre.
Faltó poco para que nunca os llegara a conocer, porque no quería poner Móstoles en el concurso de traslados, pero mi padre me convenció y dada mi docilidad, lo puse. Y conocí a Ana.
Éramos de un centro enorme. Jamás habríamos empezado a tratarnos de no ser por el metro.Otra casualidad. Empezamos a coincidir en un transbordo. Ella venía por un lado del andén y yo por el otro. Cada una con un libro. Ella pretendía leer. Pero yo soy incapaz de estar calladita al lado de un conocido y le daba conversación hasta que cerraba el libro. Un día y otro, hasta que llegó un momento, en ya quedábamos y nos esperábamos para ir juntas. Casi acabo con su afición a la lectura.
Y con Ana e
staba Pedro.Lo demás….otro día os lo cuento.
LA PRIMERA VEZ
En realidad fue “doble” primera vez. No, no es lo que estáis pensando. No es un relato erótico, aunque fue de lo más placentero. Aquel día hice pellas y me fui a Cuenca y nunca había hecho ninguna de las dos cosas. ¿Y qué tiene ésto de especial, diréis?.Pues que yo tenía 30 años y no era alumna, era profesora. Seguramente, vosotros hicisteis ambas cosas con menos años, sobretodo, porque sois de Cuenca y os pillaba cerca.
Fui una alumna de esas alumnas que ahora hay poquitas, pero entonces eran habituales. Atenta, responsable, todo ojos, escuchando las explicaciones como si entendiera; algo así como “el mochuelo” de Delibes. Luego, en la escuela de magisterio, sentada en la primera fila (recordad que soy miope), cogía apuntes, con letra de pulga, para desesperación de los compañeros que los fotocopiaban, porque se pasaban las clases en el bar, echando partidas de mus. Ni se me ocurrió hacer pellas. Claro, yo aprobé.
Mi primer destino definitivo fue Tielmes de Tajuña. Carretera de Valencia, km 48, giras a la izquierda en Perales y pasando las cuevas, allí. ¡Lo que lloré!, me sentía desterrada. Después de siete años provisional en Leganés, con transporte público, amigos…¡no podía parar de llorar!.Mi, entonces marido, no sabía qué hacer para consolarme; ni la caja de tres kilos de bombones que me compró, lo consiguió. Claro es, que yo no soy golosa. ¡Quizá si hubiesen sido pepinillos en vinagre….!
Tengo que reconocer, para ser justa, que fueron dos años estupendos y divertidos. Eran 8 unidades y 8 maestros. Julia iba desde Santa Eugenia, Ascen y yo desde Madrid, los demás vivían en Tielmes. Nos regalaban manzanas por cajones, espárragos, uvas, granadas, huevos de dos yemas….Hasta dijeron que las maestras nuevas eran ¡bien limpias!, y lo dijo el experto en cerdos,¡el veterinario!.
Todos los días, al llegar a la desviación de Perales, yo le decía Ascen:-¿Y si no giro? ¿Y si nos vamos a Valencia?.Ella se reía, pero no se lo tomaba en serio.
El segundo curso, concursamos. Y yo empecé a decir todos los días al director:
-Como nos den a las tres, prepárate, porque no venimos.
Y él decía:
-¿Es una amenaza?
Y yo:
-¡No! ¡Es una promesa!
No se lo creía y era lógico. No faltamos ni un solo día en dos años. Y salió el concurso. Y nos dieron plaza a las tres. A Julia en Rivas, a Ascen en Coslada y a mi en Móstoles. Y le llamé:
-Mañana no vamos. Tenemos que cumplir una promesa.
Silencio.
-Nos han dado.
Silencio.
-¿Me oyes?
………………
-¡¡¡¡Qué mañana no vamos!!!!
………………
-Nos vamos a Cuenca; Valencia está muy lejos para ir y volver en un día.
………………
¿No se lo creía o empezaba a tener dudas?
Y lo hicimos.
Un poco antes de llegar al cruce de Perales empecé a ponerme nerviosa. Nunca había pasado de allí. Dos años girando en aquella gasolinera, mirando la carretera que llevaba hacia otros sitios, sin obligaciones, sin horarios, sin responsabilidades…
Al llegar, cerré los ojos décimas de segundo. Estaba haciendo algo prohibido para mí. Estaba incumpliendo las normas.¡¡¡¡¡¡Estaba haciendo pellas!!!!! Abrí los ojos y ya estaba al otro lado de la línea, camino a la libertad, camino a Cuenca…….
¿Habéis estado en Cuenca un día de diario, en primavera, con esa sensación de estar dónde no debéis? ¿Con esa sensación, en todos los poros de la piel, de amplitud, de espacio, de aire, de sol …..sabiendo que los demás mortales están encerrados trabajando? ¡¡¡¡¡¡¡Un orgasmo!!!!!! Y eso que el relato no es erótico.
La Ciudad Encantada vacía. Corrí con los brazos levantados, gritando y escuchando mi eco entre el “Tormo”, los “Barcos” y el “Mar de piedras”…..indescriptible. Paseamos por las calles empedradas de Cuenca, entre señoras con su bolsa de la compra, jubilados y niños que salían del colegio. Las casas colgadas, el puente con falta de travesaños, el parador….
Comimos en un restaurante cercano a la catedral, y al salir un hombre nos lanzó un piropo:
-¡¡Ahí van tres monumentos de Cuenca: La catedral, la Torre Mangana y Las Angustias!!.
Ese mismo año, en septiembre, conocí a Ana. Dos años más tarde volví a Cuenca.
Ana se casaba con Pedro. Precisamente en Las Angustias
